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El competitivo mercado de la banda ancha puede animarse aún más si la tecnología PLC (Power Line Communications), que permite acceder a Internet usando el cableado eléctrico, consigue consolidarse. Y es que, si las compañías eléctricas se lo proponen, los enchufes darán mucho que hablar. Rubén Lázaro. Si hay dos redes con capacidad para llegar prácticamente a todos los lugares del mundo, ésas son la telefónica y la eléctrica. Conforme la tecnología ha ido evolucionando, tanto la una como la otra han ido ampliando los servicios que pueden prestar con el fin de optimizar las importantes inversiones realizadas en su despliegue. La primera en hacerlo fue la red telefónica, la cual hace años que, además de para sus fines primarios, también se usa para la transmisión de datos, con el acceso a Internet como principal aplicación. Aún pasó un tiempo antes de caer en la cuenta de que podía hacerse algo similar con la red eléctrica, que ofrece dos ventajas fundamentales: está más extendida (sólo en España, hay alrededor de 3,2 millones de viviendas sin línea telefónica fija, pero que sí cuentan con electricidad), y en todas las casas y oficinas existen numerosos enchufes distribuidos por las habitaciones o los despachos, sin necesidad de tender nuevos cables. Todo ello convierte a PLC en una alternativa de acceso a la Red de alta velocidad más que solvente, y aunque todavía quedan importantes retos por afrontar y resolver, se trabaja activamente para que más pronto que tarde sea una solución factible en muchos entornos. Algo de historia La idea de utilizar el cable eléctrico para transmitir información no es nueva, aunque inicialmente su uso se limitaba al control de las líneas y a la transmisión a baja velocidad de las lecturas de los contadores. Posteriormente, las compañías decidieron utilizar sus propias redes para la transmisión interna de datos, hasta que a finales de la pasada década los avances tecnológicos permitieron alcanzar velocidades del orden de 45 Mbps, momento en que se empezó a considerar la posibilidad de desarrollar una solución alternativa a las redes de telecomunicación tradicionales. Ahí es donde aparece en escena PLC (Power Line Communications), una tecnología que posibilita la transmisión de voz, vídeo y datos sobre las redes eléctricas. Es decir, transporta todos los servicios de una red IP hasta las tomas de corriente de los hogares y las oficinas, con tres ámbitos principales de aplicación: transmisiones punto a punto; comunicaciones internas dentro de la vivienda o despacho (como una especie de red local), sobre todo de tipo domótico; y acceso a otras redes y servicios de telecomunicaciones, como telefonía e Internet. Alemanes, austriacos, suizos y nórdicos hace tiempo que pueden suscribirse a los servicios PLC con una simple llamada de teléfono, mientras que en otros países europeos, Estados Unidos y Japón se trabaja para garantizar una oferta comercial atractiva. Ése es el caso de España, donde las grandes compañías eléctricas aseguran estar trabajando para potenciar esta tecnología, aunque chocan contra barreras como la falta de estándares, la carestía de equipos y las dudas sembradas por una leyenda negra en la que se le atribuye, sin ninguna prueba, la generación de campos electromagnéticos perjudiciales para la salud. En casa del usuario Pero, ¿cómo funciona realmente? Como ya hemos comentado, la señal PLC comparte la red eléctrica, si bien utiliza un rango de frecuencias que normalmente no se emplea o tiene un uso muy restringido. Mientras la electricidad llega a los usuarios en forma de corriente alterna de baja frecuencia (50 ó 60 MHz), para transmitir voz, datos y vídeo se emplea la alta frecuencia (desde 1,6 a 30 MHz). Al usuario le basta con instalar un módem especial PLC para cada conexión particular. Este módem, que es el único dispositivo del que se tendrá que preocupar, se conecta con un repetidor, ubicado en el cuarto de contadores del edificio o manzana, y que puede atender hasta 256 modems. A su vez, este equipo se comunica con los centros de transformación del proveedor, en donde se realizan las conexiones con las redes de telecomunicaciones. De esta manera, lo que PLC nos ofrece es la posibilidad de llevar Internet a alta velocidad allá donde llega la luz eléctrica prácticamente a todas partes, sin tener que desplegar nuevas redes y con gran comodidad para el usuario, que sólo tiene que enchufar el PC. Con respecto a otras tecnologías de acceso a Internet, las ventajas más reseñables son que para su implantación no se precisan obras ni cableado adicional; el proceso de instalación es rápido y sencillo para el cliente final, lo que facilita una oferta de servicios competitivos en calidad y precio; el enchufe es la toma única para la alimentación, voz y datos; y la conexión es permanente, sin afectar al servicio eléctrico. Velocidad de transmisión A nivel de usuario, el principal beneficio que reporta esta tecnología son las velocidades de transmisión, que alcanzan hasta 200 Mbps en el tramo final, lo que hace posible comercializar servicios que necesitan gran ancho de banda. Eso sí, llegan al usuario compartidos con el resto de abonados, un máximo de 256. Así, es factible llevar a cada hogar 10 ó 12 Mbps de media. Además, PLC es una tecnología simétrica, esto es, proporciona la misma velocidad de subida a Internet que de bajada. Desde luego, hay algunas limitaciones que están retrasando la universalización de esta tecnología. La principal, sin duda, es la fuerte competencia de un ADSL muy extendido cuando la oferta comercial de PLC aún está en pañales. Otro de los asuntos que más preocupa a los fabricantes y los proveedores es el de la legislación o, mejor dicho, la ausencia de la misma. Varias eléctricas europeas han unido sus esfuerzos en alianzas para impulsar la adopción de un marco normativo y regulatorio en el que los inversores se sientan seguros, además de reclamar a la Comisión Europea garantías de que esta tecnología sea tratada de forma equitativa a otras de banda ancha. La regulación del espectro ayudaría a superar algunos problemas con los que esta tecnología ha de enfrentarse habitualmente. Entre ellos destaca la polémica suscitada por la generación de interferencias en otros servicios. Por ejemplo, en España, las frecuencias habituales de trabajo de PLC coinciden el espectro asignado a otros servicios de radiocomunicación y radiodifusión. Técnicamente, el mayor inconveniente es el ruido en las transmisiones, que puede poner en peligro las transferencias de archivos. Otra limitación que está entorpeciendo su desarrollo es que muchas instalaciones domésticas se encuentran en mal estado, que complica la llegada de la señal a toda la casa. El último obstáculo es la distancia, que se subsana con repetidores. En resumen, PLC es una alternativa barata y universal para llevar servicios de banda ancha hasta los hogares y las oficinas, en cuyo interior tendrá como principal competidor a las redes de área local inalámbricas. La mayor velocidad en la transmisión de datos y una red de gran capilaridad son sus principales ventajas frente al inconveniente de una oferta poco madura. Ahí es donde debe desempeñar un papel fundamental el canal de distribución, detectando aquellos nichos de mercado en los que resulte realmente competitiva. UNA OFERTA ESCASA A LA ESPERA DE NOVEDADES En octubre de 2003, Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa, tras recibir el visto bueno por parte de la CMT, anunciaban sus intenciones de dar acceso a Internet a través de la red eléctrica. Más de dos años después, el despliegue de PLC parece encontrarse en un paréntesis temporal, a la espera de la llegada de una segunda generación de equipos más potentes y veloces. - Endesa. Tras unas pruebas piloto en Barcelona y Zaragoza, que finalizaron con resultados positivos, han aparcado su oferta de PLC, lo que algunos expertos atribuyen al hecho de que tienen participación en la operadora Auna. Endesa ha habilitado unos 20.000 hogares para recibir PLC y mantiene a 2.000 clientes que se abonaron al servicio tras las pruebas. - Iberdrola. Madrid y Valencia han sido las dos ciudades elegidas para dar sus primeros pasos al respecto, y ya cuentan con 90.000 hogares iluminados y 4.000 clientes. Actualmente, ofertan los servicios PLC 1000 (1 Mbps de velocidad simétrica a 39 euros mensuales), y PLC 300 (300 Kbps por 29 euros). La eléctrica conecta sus centralitas a Internet mediante redes de fibra, LMDS (radio) y satélite de su filial Neo-Sky. - Unión Fenosa. A pesar de haber realizado en su día varios tests de la mano de Auna, en los que comprobó que la tecnología funciona, a día de hoy su oferta no ha dado señales de vida. LA TECNOLOGÍA PLC, EN "CHISPAZOS · Esta tecnología de banda ancha permite velocidades de transmisión de hasta 200 Mbps. · Se utiliza una infraestructura ya existente, lo que permite el acceso a cualquier punto geográfico y garantiza un despliegue masivo. · Proceso de instalación sencillo y rápido tanto para el proveedor como para el usuario, sin necesidad de obras ni cableado adicional. · La conexión de datos es permanente y está activa las 24 horas del día. · La transmisión simultánea de datos y voz la convierte en una alternativa más que válida al ADSL y al cable. · No interfiere en ningún momento con el suministro eléctrico, que no se ve perjudicado. · Servicios más que competitivos en calidad y precio. |