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Un robo, un incendio, un impago o un error que perjudique gravemente a un cliente pueden provocar la quiebra de cualquier negocio. Las compañías aseguradoras ofrecen productos especiales para las pymes y cubren todo tipo de riesgos, evitando de esta manera situaciones desagradables. Rubén Lázaro. Los atentados terroristas que el 11 de septiembre de 2001 hicieron temblar los cimientos económicos y militares de Estados Unidos abrieron los ojos a muchos pequeños y medianos empresarios, que se percataron de la imperiosa necesidad de contratar un seguro para proteger sus negocios de la infinidad de peligros que les acechan en su actividad diaria. Y es que planificar la prevención de riesgos resulta esencial para potenciar la competitividad de las pymes, al garantizar el balance financiero y disponer de más recursos para reinvertir sin endeudarse. Hasta hace poco, las pymes españolas tenían una cobertura muy deficiente, ya que para cubrir los riesgos más habituales debían suscribir varias pólizas individuales. La situación mejoró sustancialmente cuando las compañías aseguradoras decidieron crear productos específicos que protegen desde los riesgos de incendio, robo y expoliación, hasta la pérdida de beneficios como consecuencia de inactividad del negocio por un siniestro, pasando por la responsabilidad civil frente a terceros. Esas pólizas combinadas son las que mayor crecimiento están experimentando en los últimos años, pues se diseñan de acuerdo con las características específicas de una empresa o un negocio, e incluso de un profesional autónomo. A todo riesgo Estos seguros multirriesgo de comercio y pymes cubren ya todo tipo de imprevistos, y están compuestos por una serie de coberturas básicas fijas, más un número variado de garantías optativas, entre las que el asegurado puede seleccionar las que más le interesen para su negocio. De esta manera, es posible obtener un paquete más barato que si se contratara cada una de ellas por separado. Entre las garantías básicas destacan el incendio y sus complementarios (desescombro, explosión, asistencia de los bomberos o la desocupación forzosa del edificio), y los riesgos extensivos (actos de vandalismo, desastres naturales, accidentes de tráfico, caída de aeronaves, etc.). Como coberturas suplementarias suelen figurar las siguientes: daños por agua; pérdida de beneficios por incendio, alquileres y pago de nóminas; gastos estéticos; reposición de documentos y archivos informáticos; robo y expoliación (tanto de dinero en efectivo, maquinaria, existencias y mobiliario, como de bienes de empleados, clientes y visitantes dentro del establecimiento); rotura de cristales y rótulos; y la responsabilidad civil de explotación y patronal. Otras garantías contempladas habitualmente por las aseguradoras como voluntarias son la avería de maquinaria y equipos electrónicos; deterioro de los bienes refrigerados; responsabilidad civil de productos; defensa jurídica, o la exportación de mercancías. Incluso las pérdidas ocasionadas por manifestaciones o huelgas legales se incluyen en esas prestaciones. Además, la práctica totalidad de las compañías del sector presta el servicio de asistencia para reparación de daños, al modo de los multirriesgo hogar. ¿Cuánto vale un seguro? Como es lógico, los precios de las pólizas varían en función de las coberturas aseguradas. Para calcular el valor de la prima precio del seguro- se toma un porcentaje sobre el valor del continente y otro sobre el del contenido, aunque va ligado principalmente a tres variables: incendios, robo y responsabilidad civil, por este orden. Por ejemplo, empresas que trabajan con productos químicos explosivos o inflamables tienen primas muy elevadas, al igual que la industria maderera. Por contra, las empresas de construcción, cuyo contenido son enormes máquinas muy difíciles de robar o quemar, tienen una prima por este concepto hasta diez veces menor. Y desde la óptica de la responsabilidad civil, los seguros más caros serían los de aquellos cuya actividad está relacionada con el consumo, la alimentación y la salud. La mayoría de las aseguradoras incorporan en las pólizas ciertas ventajas para sus clientes. Algunas facilitan descuentos en las primas por cada año transcurrido sin declarar siniestros, mientras que otras aplican rebajas en función de las medidas de seguridad (cierres, puertas blindadas, protección electrónica) disponibles en el establecimiento, la oficina o la nave industrial. A su vez, es recomendable que los asegurados revisen cada año la cuantía cubierta por las pólizas contratadas, pues se van quedando desfasadas al no incorporar los recargos necesarios en función de las inversiones que se van realizando. Y es que, como dicen muchos mediadores de seguros, no conviene olvidar aquello de que escatimar en la póliza puede llevar a cualquier negocio a la quiebra. Coberturas para todos los gustos - Personas. Muchos convenios exigen a las empresas la contratación de seguros colectivos de vida, accidente o salud. De esta manera, se garantiza que, en caso de fallecimiento o invalidez absoluta y permanente, el asegurado o sus beneficiarios reciban la correspondiente indemnización. Además, no conviene olvidar que todas las pymes que tengan compromisos por pensiones de jubilación, muerte o invalidez con sus empleados en torno a un millón- están obligadas a externalizarlos. - Daños materiales. Junto a los daños por incendio, rayo y explosión, señalar los debidos a la acción del agua, de las tormentas, del vandalismo, el impacto de aeronaves o vehículos, la rotura de cristales y los fenómenos eléctricos, además de los gastos derivados. También se incluyen en este apartado el robo y expoliación del ajuar industrial, las mercancías y el dinero en efectivo; la avería de equipos electrónicos; la rotura de maquinaria, y el lucro cesante, entre otros. - Vehículos y transporte de mercancías. Estos productos proporcionan cobertura frente a los posibles daños que sufran las mercancías durante sus traslados, así como de los medios de transporte empleados para ello. - Responsabilidad civil. Protección patrimonial del asegurado frente a indemnizaciones debidas a terceros, consecuencia de los daños y perjuicios ocasionados por la actividad empresarial, los daños medioambientales y las responsabilidades imputables a los directivos y consejeros en virtud de la legislación mercantil. - Otras coberturas. Aquí caben desde los seguros de viajes y de crédito a la exportación, hasta los agropecuarios y los decenales de daños a la edificación o construcción, pasando por los que cubren las bajas de profesionales liberales y autónomos. También se incluyen los productos que cubren la protección jurídica o la paralización de la actividad. |