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13 de Enero de 2005

CÓMO APROVECHAR LAS VENTAJAS QUE OFRECE LA WEB


Para cualquier empresa que opere en el mercado actual estar en Internet es un requisito casi imprescindible. En el caso de las pymes, aprovechar eficazmente este medio de comunicación reduce las diferencias de capacidad financiera y humana que mantienen respecto a las grandes compañías. Poseer una página web les permite facilitar información, productos y servicios a clientes y socios potenciales de todo el mundo. Claridad, brevedad y sencillez son claves para hacerlo con garantías de éxito.

Higinio Bonet. Un elemento crucial en la decisión de una pyme sobre si crear una página web o no, es el hecho de que Internet convierte a una pyme en una empresa global. Y la importancia de este hecho hay que reflejarla en su justa medida. Una pyme no dispone normalmente de las mismas armas que las multinacionales o las grandes empresas: ni tiene un gran músculo financiero para hacer llegar su mensaje al mercado, ni poderosos departamentos de marketing/publicidad, grandes canales de distribución o fuertes alianzas con los demás partners de la cadena de distribución. Sin embargo, gracias a Internet una pyme puede acceder a un potencial cliente situado a miles de kilómetros en las mismas condiciones que una gran multinacional, los únicos requisitos necesarios para que ese potencial cliente pueda contactar con la pyme son un ordenador y un módem. Internet supone para la pyme el salto de ser una empresa local a convertirse en empresa global.

Tipos de webs
La pyme puede beneficiarse de las ventajas que ofrece Internet de múltiples formas. Las diferentes funcionalidades con las que la pyme puede dotar a la web dependerán de sus objetivos y su estrategia a medio/largo plazo. Las posibilidades van desde una web estática que sirva casi únicamente como carta de presentación de la empresa (con el logotipo, la dirección de contacto y un par de informaciones que muestren su perfil corporativo) hasta webs con gran capacidad de interacción entre la pyme y sus clientes – actuales y potenciales -, proveedores, partners, empleados o internautas en general.

Antes de entrar a los niveles mínimos de servicio que se pueden ofrecer tras tomar propiedad de un dominio, debemos señalar una ventaja que se obtiene ¡incluso antes de crear la propia web! Se puede registrar un dominio con el nombre de nuestra empresa simplemente para que otros no se nos adelanten y lo ocupen. En el mundo Internet hay gente (ciberokupas) que registra dominios para luego, amparados en una legislación un tanto ambigua (y es que la casuística es casi ilimitada), venderlos a precios elevados a sus propietarios ‘legítimos’. La bibliografía al respecto está llena de litigios, algunos de ellos muy llamativos. Por lo tanto, si una pyme apuesta por su futuro (y en principio todas lo deberían hacer) pero no quiere aún acceder al mundo Internet, puede de momento reservar el dominio (el registro sólo cuesta de 20 a 30 € anuales dependiendo del tipo de dominio, pero de esto hablaremos más adelante) y cuando las circunstancias se lo permitan emprender el diseño de la web corporativa.

Si el empresario registra el dominio y quiere publicar inmediatamente una web (en otras palabras permitir que cuando alguien teclee www.miempresa.com aparezca en vez de una página con un mensaje del tipo ‘este dominio ya está reservado’, una web al uso con información de la pyme como las que conocemos) entonces las posibilidades son múltiples.

Antes que nada, un consejo muy importante a tener en cuenta: a la hora de crear una web que identifique y dé personalidad corporativa a la pyme conviene ponerse en manos de profesionales. Si se quiere pasar seriamente a ser un agente activo en el ciberespacio, es preferible invertir unos euros más y no caer en la tentación, bastante usual por otra parte, de decir ‘esto se monta en un momento entre tres chavales con algo de idea de informática’. El resultado es, en la mayoría de los casos, una web con mucho efectos multimedia pero ineficiente, poco ergonómica y sin ningún interés desde el punto de vista empresarial. Más adelante hablaremos de unos puntos básicos que hay que tener en cuenta sobre el diseño de páginas web.

El formato mínimo de página web es una única página (www.miempresa.com) que funciona a modo de ‘business-card’. Esta página web tiene información muy básica como el nombre y razón social de la empresa, CIF, teléfono, fax, el logotipo e información corporativa elemental. Cualquier persona conectada a Internet podría buscar ahí nuestros datos de empresa. De la misma forma que el teléfono aparece en la guía telefónica, así aparecería la página web en el universo Internet. Es un modelo muy utilizado entre aquellas pyme que ‘empiezan’ en Internet. Este formato se puede ampliar con información de los productos o servicios. Esta información se distribuye en forma de árbol (siendo la raíz la página web principal) mediante menús y submenús de mayor o menor impacto visual, pero siempre primando la información y la navegabilidad. Un concepto muy importante que suele fallar en la mayoría de las páginas webs corporativas es el dinamismo de las mismas. La mayoría de las páginas webs son muy estáticas, sólo son actualizadas muy de vez en cuando. El usuario de Internet percibe con mucha facilidad este tipo de ‘inmovilidad’, que se convierte en una mala carta de presentación. Es muy saludable poner información actualizada con últimas novedades relacionadas con la pyme. Si la empresa pertenece a una industria donde los productos y servicios no evolucionan con mucha rapidez siempre se puede poner una sección en la web donde la pyme pueda publicar noticias del sector, de los planes de expansión, de los cambios en la regulación, etc...

Hasta aquí, la página web ofrece únicamente información (lo cual no es poco), pero quizá sería interesante ampliar la interacción entre la pyme y el mundo exterior, de forma que la comunicación fluya en las dos direcciones. Se puede diseñar una página web que permita al usuario las siguientes opciones:
- Petición de información personalizada sobre los productos/servicios ofrecidos o cualquier otra información de la pyme
- Realizar el seguimiento de un pedido
- Compra de un producto o servicio de la empresa
- Introducción de una reclamación on-line y seguimiento de la misma
- Descarga de programas o ficheros
- Help-desk online
- Foro de clientes y partners de la industria

Asimismo, la página web podría tener una zona restringida a empleados, viajantes, agentes de ventas de la pyme que podría funcionar a modo de blog (o ‘weblog’ o bitácora, que parece que es el término que acabará finalmente imponiéndose en nuestro idioma) donde se pueden actualizar informaciones relevantes para consumo interno (‘El cliente x parece que dará su confirmación del pedido’, ‘Visita fallida a cliente y’, etc...). Ni que decir tiene que el diseñador de la web deberá dar las garantías de seguridad y protección necesarias para evitar el acceso no autorizado a determinadas zonas de la web.

Tipos de servicios ofrecidos
Como se ha dicho antes se recomienda un asesoramiento profesionalizado para emprender el asalto a Internet. Hay numerosas empresas en el mercado como espintime (www.espintime.com) que dan asesoría especializada a la pyme sobre cómo diseñar su estrategia Internet. El abanico de servicios que ofrecen es muy amplio. Estos sólo son algunos de ellos:
- Registro de dominio. Hacen por usted toda la gestión de registro y mantenimiento del dominio ‘.com’, ‘.es’,...
- Hospedaje. También conocido como ‘hosting’ o alojamiento de las páginas web. Gestionan para usted el almacenamiento y la gestión de las páginas web y las cuentas de correo electrónico asociadas.
- Diseño. Le asesoran (incluso pueden hacer el desarrollo) sobre el diseño de web óptimo para su empresa.
- Alta en buscadores. Hacen las gestiones necesarias para que su página web esté en el directorio de los buscadores de Internet: Google, Yahoo, Altavista, ...
- Estrategia de posicionamiento. Utilizan su experiencia y medios para que su página web tenga un ranking elevado y salga lo más arriba posible en los resultados de las búsquedas.
- Participación en portales y comunidades pyme, ampliando así la probabilidad de acceso a la web de su empresa.
- Acceso al correo electrónico vía web.
- Control de estadísticas de la web: accesos por horas, días, etc..., páginas más visitadas, palabras de búsqueda utilizadas, países de origen de las visitas y direcciones de las que provienen las visitas, entre otras.

Ergonomía
Internet ofrece numerosas posibilidades que permiten a las webs disponer de formatos multimedia cada vez más complejos donde texto, imágenes, audio y video se combinan para crear presentaciones webs muy sofisticadas. El problema es que al final acaba por perderse el sentido inicial de la página web que no es otro que ofrecer información. El objetivo de la web debe ser la información y no el diseño (a no ser que quiera ganar uno de los múltiples premios en diseño gráfico de Webs que se conceden por doquier). Un error garrafal de muchas empresas es dar la creación de una página web a personas con un extraordinario conocimiento del diseño gráfico pero poca ‘expertise’ en el mundo empresarial. Hay que conocer bien el negocio en el que estamos para poder hacer una web adecuada a las necesidades de la pyme. Un error bastante común es dejar el diseño de la web en manos ‘del hijo de la vecina’, que ‘sabe bastante de Informática’.

Si realmente quiere entrar en Internet con posibilidades de desarrollar su negocio, es mejor adoptar desde el primer momento un enfoque serio (con todos los respetos al hijo de la vecina) y asesorarse con empresas que aporten la profesionalidad adecuada. Hay casos flagrantes de diseños web donde se priman únicamente aspectos estéticos y se llenan las páginas de artificios pirotécnicos como músicas, introducciones multimedia (¿hay alguien que no apriete el botón de ‘Skip intro’ cuando una página web empieza con una introducción multimedia que dura varios minutos?). Si, pongamos por caso, usted está interesado en la compra de un velero, ¿qué le interesará más: un vendedor que ofrece una página web con fotos y precios de los barcos o una que empieza con una presentación desbordante con sonidos y videoclips de olas y una imagen de Neptuno con un logotipo estéticamente impecable? Y es que a veces la dificultad para encontrar la información se convierte desgraciadamente en la norma. Quien esto escribe, necesitó hace unos días el teléfono de una de las sucursales del centro deportivo más conocido de Barcelona. Pues bien, tras conseguir la dirección web del centro, y entre múltiples efectos visuales y menús tridimensionales que se desplegaban lateralmente en movimientos perfectamente aerodinámicos ¡no fue capaz de encontrar el número de teléfono! Al final tuvo que encontrarlo en una simple web que a modo de directorio telefónico de Barcelona, tenía la información buscada bajo el epígrafe ‘Centros deportivos’. Tan simple como eso.

De todas formas, también se pueden comprar los diseños web fácilmente por Internet. Hay numerosas empresas que ofrecen vía Internet catálogos con cientos de diseños muy cuidados y profesionales que usted puede buscar, por Industria u otros criterios. La idea es que no hace falta reinventar la rueda y esos diseños ya están en el mercado para ser utilizados. Por lo general se pueden comprar de forma exclusiva (al comprarlo lo eliminan de la ofertas de páginas web) o compartidos (más baratos evidentemente)

Llegados a este punto, ya hemos registrado nuestro dominio y tenemos una página web (www.miempresa.com) donde clientes, proveedores, empleados o gente interesada en general tienen un nuevo punto de contacto con la pyme. La siguiente pregunta que se nos plantea es la siguiente: ¿es fácilmente accesible nuestra página web para todo el mundo o será simplemente una página más, perdida entre los millones de páginas del ciberespacio? ¿Cómo poder hacernos ‘visibles’?

Accesibilidad
Una vez hemos conseguido registrar nuestro dominio (www.miempresa.com) ya somos uno de los 42.718.183 dominios registrados en Internet. Un pequeño punto en el firmamento de la Red de redes.

Para establecer un símil, digamos que es como cuando se contrata un número de teléfono móvil. El número de móvil nos da un espacio en la red de telefonía móvil por el que nos podemos poner en contacto con el exterior, pero si no aparecemos en directorios o en listados telefónicos solo será accesible para aquellas personas a las que hemos dado los 9 dígitos exactos. Lo mismo ocurre con Internet. Mediante la página web, que es como una dirección, pasamos a formar parte de la red mundial, pero debemos establecer una estrategia de posicionamiento (en motores de búsqueda o en directorios) para hacernos visibles.

Son muy conocidos los buscadores de Internet que, mediante complejos algoritmos y millones de páginas indexadas, permiten encontrar la información buscada con la introducción de algunas palabras clave. Sus nombres son conocidos: Yahoo, Lycos, Altavista... pero, sin lugar a dudas, el que ha conseguido convertirse en la referencia de los buscadores es Google, a quien algunos consideran el artífice de una revolución en el mundo de la información y el conocimiento. Desde Google (que por cierto tiene un diseño excelente: sobrio, simple y directo al grano) se puede acceder a nada menos que ocho mil millones de páginas webs (no confundir con dominios, de cada dominio – www.miempresa.com pueden colgar muchas páginas web – www.miempresa.com/presentación, www.miempresa.com/productos, ... –).

Cada día decenas de millones de usuarios de Internet entran a Google a la caza de información en el motor de búsqueda que fundaron Sergey Brin y Larry Page. Lo que a usted le interesa es que si alguien hace una búsqueda relacionada con su negocio, Google lo posicione lo más arriba posible, ya que de esta forma tendrá más posibilidades de que entren en su web. Los algoritmos de búsqueda de Google hacen sus clasificaciones (Page Rank), basándose en dos parámetros: número de páginas que apuntan a su página (que es una garantía de fiabilidad) y ocurrencias del concepto de búsqueda en su propia página.

Hay diseñadores que recurren a todo tipo de técnicas para subir a las posiciones superiores del ranking de Google (como por ejemplo escribir numerosas veces en la web el concepto de búsqueda con un ‘font’ del mismo color que el fondo, de forma que no se pueda ver), pero Google siempre acaba descubriendo los trucos y la página acaba bajando en el ranking. De todas formas conviene asesorarse porque sí que hay ciertas técnicas (lícitas), como por ejemplo aparecer en directorios de pymeS (de esta forma hay webs que apuntan hacia nosotros) que ayudan a subir en el ranking. Otra forma de aparecer en la página con los resultados de la búsqueda son los enlaces patrocinados, lo que quiere decir, ni más ni menos, que hay que pagar por aparecer ahí. Estas páginas web (normalmente situadas en la parte derecha de la página de resultados de búsqueda) suelen indicar claramente que son publicitarias.

¿.com o .es?
La mayoría de los dominios registrados en España tienen extensión ‘.com’. Hasta el día de hoy la utilización de dominios españoles ‘.es’, para los cuales las empresas deben estar establecidas en España, no ha tenido demasiado éxito ya que en comparación a éstos, los dominios ‘.com’ son fáciles de obtener, básicamente sólo hace falta que el dominio no esté ocupado y el trámite es realmente barato (coste medio 15 €). Para ilustrar la diferencia indicaremos que, a modo de ejemplo, el pasado mes de noviembre se realizaron en España 1.249 nuevos registros bajo el dominio ‘.es’ frente a los 20.230 registros genéricos (‘.com’, ‘.org’, ‘.net’).

Los dominios ‘.es’, gestionados por la Entidad Pública Empresarial Red.es, a través de ESNIC, tienen grandes desventajas: complejidad a la hora de registro, múltiples trabas legales/administrativas y precio elevado. La situación, sin embargo, está empezando a cambiar, ya que la administración ha detectado que el actual modelo de dominios españoles, según sus propias palabras, ha mostrado limitaciones y requiere una mayor flexibilización que sitúe los dominios ‘. es’ al nivel de sus equivalentes europeos (el británico ‘.uk’, el alemán ‘.de’ o el francés ‘.fr’), mucho más extendidos que el dominio español. (En el mismo periodo de noviembre se registraron 89.279 dominios alemanes, ‘.de’, y 98.101 ingleses, ‘.co.uk’).

Este intento institucional de fomentar los dominios ‘.es’ se tradujo en las palabras del ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Montilla, quien recientemente anunció una rebaja sustancial del precio de los dominios de Internet españoles y una flexibilización de sus normas para que se asemejen a los dominios ‘.com’ y de esta manera fomentar la Sociedad de Información. (A modo de información, digamos que España ocupa actualmente el décimo puesto mundial en registros de dominios de Internet con 601.608 registros genéricos -1,38% del total de dominios-, el primer lugar lo ocupa Estados Unidos con 28 millones de dominios, segundo país es Alemania con 2.800.000 dominios y a continuación Reino Unido con 2.150.000 dominios. Un rápido cálculo del número de dominios por habitante nos da una idea del déficit tecnológico que este país sufre y que necesita cubrir para dar el verdadero salto en TI y ponerse a la altura de las grandes potencias). Pues bien, el Consejo Asesor de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (CATSI), órgano asesor del Gobierno, tiene un proyecto según el cual los dominios ‘.es’ pasarán a costar 27,59 € en lugar de los 94,83 € que valen ahora. Las renovaciones del dominio costarán igualmente 27,59 € (en lugar de los 86,21 € actuales).

La orden asegura que las reducciones de precios se deben a que se han producido importantes mejoras en las tareas de administración, lo que conlleva una disminución en los costes de comprobación, verificación y mantenimiento de los nombres. El borrador de la orden ministerial elimina además las estrictas especificaciones para personas físicas y los nombres de dominios (por ejemplo no se pueden crear dominios de nombres de personas con sólo el nombre, debe incluir al menos un apellido como aparece en el DNI, los dominios deben tener al menos tres dígitos, etc...).

También se establecerán unos principios básicos que regirán el sistema de resolución extrajudicial de conflictos que habrá de desarrollar la autoridad de asignación. Los conflictos entre empresas por el derecho a detentar las direcciones de Internet que incluyen su nombre son conocidos. Se cuenta la historia (¿quizás leyenda urbana?) de un grupo de internautas que se adelantó a una conocida operadora de telecomunicaciones a la hora de registrar su dominio y para justificarlo se inventaron una empresa con el cacofónico nombre de ‘Retenes y Visiones’. Humor no les faltaba en cualquier caso. Hoy es la empresa de telecomunicaciones la que detenta el dominio. Otro caso conocido, que no llegó a los tribunales, ocurrió cuando IBM fue a registrar su dominio y se encontró con que la empresa Integrated Bituminous Mining había registrado www.ibm.com, a pesar de nunca haber utilizado las siglas para el desempeño de su actividad empresarial. El dominio pertenece ahora a la empresa informática.

Los dominios ‘.es’ se pueden registrar bien directamente en el organismo público ESNIC o en alguno de los 30-40 registradores autorizados para ello en España. El proceso empieza por una petición del dominio, y si está libre y se cumplen todos los requisitos, en el plazo de 24 a 48 horas se recibirá la autorización para usar el mismo.

Aquí hemos hablado de ‘dominios de segundo nivel’. Los dominios ‘.es’, por ejemplo, son dominios de segundo nivel (para entender lo del ‘segundo’ nivel imaginemos una estructura de árbol en el que el nodo superior es ‘.es’). Hay dominios también de tercer nivel (‘edu.es’, ‘gob.es’, ‘com.es’, ‘org.es’...) con diferentes precios y normas de asignación.

Aparte de ‘.com’ y ‘.es’ hay otras posibilidades: ‘.org’ que originalmente significaba ‘organización’ y que es asignado normalmente a organizaciones sin ánimo de lucro, ‘.net’ (en la red), ‘.biz’ (business), ‘.info’ (información), ‘.edu’(entidades educativas). La extensión ‘.com’ se refiere a ‘negocios comerciales’, en realidad este dominio es el de Estados Unidos por motivos históricos ya que Internet se generó allí y la primera asignación de dominios se realizó para entidades norteamericanas.

 

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